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Cuando hablamos de elaboración de cerveza a nivel casero siempre ponemos especial énfasis en realizar todos los pasos correctamente, maceración, hervido del mosto, refrigerar para poder poner a fermentar, esterilizar todo para que no se contamine, etc. Como habremos comprobado todos estos pasos son bastante entretenidos, precisamente lo que requiere un buen hobby. 
Pero hay un paso que siempre dejamos pasar por alto por culpa de la impaciencia y el ansia de probar nuestra cerveza, es un paso tan simple como ESPERAR. Desde el momento en que se pone a fermentar la cerveza y más tarde a madurar, sobre todo si hemos elaborado una nueva receta, no dejamos de hacernos preguntas, qué sabor le habrá aportado este nuevo lúpulo? y la levadura le habrá dado los toques que esperábamos? qué tal anda de aroma? Y multitud de preguntas más con la excusa de poder probarla.
Pero a pesar de todo, sabemos que si interrumpimos el proceso de maduración antes de tiempo nuestra cerveza no estará tan rica y sabrosa como lo será cuando todo el proceso se haya llevado a cabo. Así que, por mucho que cueste, no queda más remedio que esperar.
Para hacer esta espera mucho más amena y no dejar de lado nuestro hobby os recomiendo leer y aprender más sobre la cerveza, así cada vez descubriréis nuevas técnicas e informaciones que os harán este mundo cervecero mucho más llamativo.
Para los principiantes os recomiendo un libro bastante básico pero no por ello poco interesante, “Elaboración casera de cerveza” y para los más expertos este otro libro mucho más complejo “Cerveza: calidad, higiene y características nutricionales”, en este segundo se trata de explicar los principios científicos en la elaboración de la cerveza.
Si a pesar de esto, seguís con vuestra impaciencia y ganas de abrir las cervezas y dar a probar a amigos y familiares, es bueno tener lotes de cerveza artesana producidos semanas anteriores y listos para ser consumidos,así podremos saciar nuestras ganas, aunque esto es difícil para algunas personas debido a que, hoy en día, no nos sobra tiempo como para dedicar toda una mañana o una tarde elaborando cerveza, es por esto que son muy interesantes los kits de malta preparada.
A pesar de que mucha gente que ya se ha introducido en el mundo de “todo grano” piense que la elaboración con malta preparada es solamente para principiantes, esto no es así, ya que se suelen conseguir cervezas de una gran calidad. Y si lo que buscamos es que sean más personales y tener algo más de complejidad basta con añadir lúpulo y extractos de malta e incluso algún tipo de levadura líquida, por lo que conseguiremos una cerveza de calidad muy similar o incluso a veces superior a las de “todo grano”. Este proceso ya no es una elaboración de extracto ni todo grano, se le suele denominar "partial mash" por combinar ambas partes. Por lo que, sin dedicar tanto tiempo, habremos elaborado cerveza artesana de calidad y podremos acumular lotes de cerveza en casa semanalmente de forma muy sencilla. No hay que olvidarse, si se decide acumular lotes, de apuntar la fecha de embotellado para tenerlo todo bien controlado y saber que botellas están listas para ser consumidas.
Bueno, volviendo a la maduración. El tiempo de maduración de la cerveza una vez embotellado o embarrilada hasta que está lista para ser consumida suele ir entre tres semanas y un mes y medio. Esto como norma habitual, pero hay tipos de cerveza que requieren un tiempo de envejecimiento y fermentación mucho mayor lo que nos puede retrasar el consumo de ésta durante varios meses.
Pero nunca hay que olvidar que vale la pena esperar el tiempo de guarda recomendado para cada estilo de cerveza, así conseguiremos que se depositen los subproductos de la malta, como las proteínas, levadura y demás adjuntos en el fondo, la cual cosa clarificará nuestra cerveza, además de estabilizarse los sabores y aromas haciendo que desaparezcan otro tipo de gustos no deseados.
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