Beer & Breakfast Gerona

Beer & Breakfast Gerona

De ruta cervecera por Gerona.

Según el GPS estamos a 300 metros de algunas de las mejores cervezas del planeta. El primer líquido que vemos al llegar es el del río con la ciudad estampada en su superficie. De día o de noche, Girona es descaradamente bonita. En algún rincón del cauce crece lúpulo salvaje ajeno a nuestra llegada. Hace un frío que pela y empieza a llover. Más agua. Pero ya estamos a las puertas de "El primer Glop" (El primer trago). Nos recibe una pizarra con 12 maravillas de tirador. Empezamos apostando a números seguros: detrás el 7 se esconden los hermanos de Blanes con la Marina Mas Cremat. Detrás del 12, la Dougall's Haití, una elección redonda que también sirve para enviar parte de las ganancias a esta república caribeña que continúa asolada por el terremoto del 2010. 

12 tiradores, 12!

Antes esto era una joyería. Ahora también.

"El primer glop" antes era una joyería. Ahora también. 250 referencias de todo el mundo llenan los estantes y los kegs del almacén refrigerado. Hablamos con sus dos propietarios, Toni y Conse. Su criatura tiene sólo dos meses de vida, pero por la familiaridad y el ambiente que se respira parece que haya sido abierto toda la vida. Hace unos días convocaron un encuentro de homebrewers para organizar un concurso y aparecieron más de 30 personas.  Nos enseña un bote lleno de flores de lúpulo recogido en el cauce del río Onyar.  Esta es tierra de cerveceros, sin duda. Lo celebramos con dos más: dos "Double dead guy" de Rogue. Mientras, Toni nos presenta a Pemi, propietario de una tienda de discos en la misma calle de la Barca. Una tienda de discos? Hoy? Pemi vende cds pero también vinilos. La gente le deja colecciones enteras y él les va pagando a medida que los clientes los compran. Acaba de vender un vinilo de "A kind of blues" de Miles Davis por 25 euros. Si hubiera sido precintado su precio habría sido de 500 dólares. Cuando le digo que echo de menos a Pink Floyd me recomienda escuche los Porcupine Tree y, de hecho, ahora, mientras escribo, suena "Arriving somewhere but not here". La música que suena en "El primer glop" también me gusta: Get Up de Ben Harper con Charlie Musselwhite. A ratos suena a Harper, a ratos a Hendrix, a ratos a trenes de carga con la armónica de Musselwhite meciéndolos. Se está bien. Pero tenemos que ausentarnos un rato. Vamos a cenar a otra cervecería. 

Llegamos empapados al "B12", el restaurante cervecería vegano de Girona. Son más de las 9 y la cocina ya está cerrada. Lástima, hubiéramos podido comer acompañándolo de una cerveza artesana catalana de su extensa carta. Tal vez una Pure Pale de Ales Agullons o una 4 maltas de Les Clandestines. De vuelta al "primer sorbo" conocemos a Espeer Sabreen, un sirio que vende deliciosos trozos de pizza y que forma parte de la ong Patrimonio por la Paz. "Si la humanidad entiende que las pirámides también son suyas, es más fácil sentir que forman parte de tu identidad y que te sientas implicado si allí hay un conflicto. Las iglesias no tienen por qué ser sólo patrimonio de los cristianos, por ejemplo". Estamos de acuerdo. La cerveza también debería formar parte de este patrimonio universal: un planeta que bebe unido... Lo digo seriamente: el pan y la cerveza son la cuna de nuestra civilización. Nos convertimos de nómadas a sedentarios al crear estos dos productos. Pero de eso ya hablaremos otro día que en "El primer glop" nos espera el postre. Antes, paramos un momento en "El corralito" y comemos unas empanadas argentinas. Ahora sí, ya estamos preparados para volver a la barra.

La Big Hole del gipsy brewer Mikkeller.

"¿De postre qué nos recomiendas, Toni?" Y lo tiene claro. Saca de la nevera una cerveza con una etiqueta sideral donde no pone nada. Le da la vuelta y aparece el nombre que seguramente a los aficionados a la cerveza artesana de los muggles: Mikkeller. Puedes no conocer a  Sam Calagione, pero si no te suena Mikkeller tienes que hablar con tu médico para que te recete más lúpulo. En fin, aparcamos el beerchovinismo que nos espera una Imperial Stout Rusa sideral: Big Hole. Con aromas a café, chocolate, vainilla y unos 13 grados muy bien integrados. Deliciosa y fácil de beber. De todos modos, cuando me enfrento a una obra del gipsybrewer de Copenhague espero que haya alguna virguería, alguna derrapada brutal que me deje con la boca abierta. Pero no, es una Imperial Stout Rusa correcta. Muy bien hecha, eso sí.

Ya es tarde. Por un momento nos quedamos solos en el local con un mexicano llamado Arturo y su compañera. Vienen a hacer una cervecita después de terminar el trabajo en su restaurante (lástima no haberlo conocido un par de horas antes). Tendremos que volver a Girona para probar su cocina porque promete ser muy diferente a la de los mejicanos que usan "queso amarillo, de este industrial". Arturo nos ilustra con sus conocimientos sobre la elaboración del mezcal. Se obtiene de un cactus llamado ágave americano, una planta que tarda entre 9 y 12 años en crecer y que en quechua se llama como su restaurante: "Maguey".

El propietario de "Maguey" pasa ante el graffitti que preside "El 1 glop".

Si añadimos 10 años en barrica, al final obtenemos un producto frente al que hay que hacer una reverencia. Curiosamente, el cactus maguey también servía a los mejicanos para elaborar su cerveza en tiempos precolombinos: el pulque, un fermentado de la savia de esta planta hecho con bacterias y con unos 6 grados de graduación. Algún dia tendremos que hacer un Beer&Breakfast en méjico y probarla. Nos acabamos la Big Hole y nos despedimos. Volveremos!

También probamos la que es la cerveza preferida del local. Buena eleccion.

 

Otro día os explicamos el breakfast.

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