BoogieLagerland

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Con la subida de temperaturas propia de la caléndula apetecen cervezas frescas, de grado alcohólico bajo, muy bebibles...Hay un estilo que nos viene directo a la cabeza: lager. Las características de este tipo de cerveza se corresponden a la perfección con su elaboración y parecen poder transmitirnos las condiciones de frío en que han tenido que ser hechas. Su nombre proviene del aleman “lagern” que significa almacen. En el siglo XIX los alemanes hacían este tipo de cerveza en sótanos, bodegas o almacenes frescos donde las levaduras pudiesen trabajar a unos 10º. A esa temperatura nuestros amados microbios van despacio, muy despacio. Por esta razón las lager tardan más en madurar que las ale. La necesidad de tener que trabajar a muy bajas temperaturas quizás sea la razón principal por la que los homebrewers optan siempre por las levaduras que trabajan de arriba hacia abajo en temperaturas que rondan los 20º. Pero si nos podemos agenciar un frigorífico viejo que aún funcione y adaptarle un termómetro en su interior para poder controlar su temperatura, no necesitamos ni fermentadores refrigerados ni nada por el estilo.

Al nacer en Alemania, las lager estuvieron “sometidas” desde el principio a la ley de la pureza germana: la cerveza solo se puede hacer con levaduras, lúpulos, cebada, trigo y agua. De aquí que no conozcamos demasiados alardes estilísticos en este tipo de cerveza. Además, por sus características organolépticas como su apariencia cristalina o su bebilidad, fue adoptada por la gran industria como su cerveza de batalla tan pronto se descubrió la pasteurización. En fin, que las pobres lager tienen que luchar contra su propia historia y su fuerza en el mercado para que los amantes de la cerveza artesana veamos en este estilo posibilidades para divertirnos y encontrar recetas y elaboraciones que puedan ser una sorpresa para el paladar. Pero ya existen diversos fabricantes en el mundo que están sacando al mercado lager tan extremas y divertidas como puedan ofrecer las levaduras ale. Nos acercamos un momento a ratebeer para buscar cervezas con el indicativo IPL (India Pale Lager). Resultado: de momento se quedan muy lejos en variedad de sus primas las IPA, pero empiezan a asomarse al mercado a través de marcas como Nøgne Ø (Dinamarca), Angel City (EUA), Baird (Japón), Bayern Brewing (EUA) o la Samuel Adams (EUA) que encabeza este post. De momento, ningún alemán ha ido a estas fábricas a imponer la ley de la pureza por la fuerza ni han recibido ninguna sanción porqué la ley de la pureza es una “marca germánica” que tiene que respetar quien quiera ponerla en su botella. Hasta en Alemania se están dando casos de cervecerías que, viendo los tsunamsi de las craftbeer estadounidenses e italianas, han puesto sus barbas a remojar en cervezas extremas olvidándose para siempre de la ley de la pureza (en mi modesta opinión, una ley un pelín aburrida).

O sea, que no hay excusa. Hay que dejar atrás los prejuicios que todos tenemos o hemos tenido con las pobres lager y darles una oportunidad. Entonces, cuando las intentemos hacer en casa, quizás dejemos de ser tan duros y maximalistas con los fabricantes industriales. Quizás el producto que están haciendo no es tan malo y, en todo caso, si se les puede superar habrá que demostrarlo. ¿Ya estás pensando en dónde conseguir un frigorífico viejo para echarle un boogie a una receta lager? Pues hace tiempo que te está esperando.