Experimentando con lúpulos: cómo conocer los sabores y aromas de cada uno

Experimentando con lúpulos: cómo conocer los sabores y aromas de cada uno

Conocer el carácter de sabor y aroma que una variedad en concreto de lúpulo puede aportar a tu cerveza terminada es esencial. Sin embargo, la adición de varios tipos de lúpulo en una misma receta puede complicar la asociación de cada variedad con un determinado sabor o aroma. Por esta razón, os proponemos la realización de un experimento que sirve para familiarizarse con la amplia gama de lúpulos existentes, identificando el perfil de cada uno y facilitando en gran medida el diseño de recetas.

Foto vía Kreklau / Barth // westcoastersd.com

Este ejercicio puede resultar un poco engorroso y pesado, y va a requerir de paciencia y de una experimentación constante y repetida. Sin embargo, creemos que el hecho de comprender lo que cada lúpulo puede otorgar a nuestra cerveza puede ser de gran utilidad. Sin más, empecemos.

El ejercicio parte de una receta de cerveza neutra

Para llevar a cabo este ejercicio, es necesario elaborar una cerveza bastante neutra, que permita que todas las características del lúpulo puedan aflorar sin que los anulen los caracteres de las maltas y las levaduras, la fermentación o el alcohol. Fabricar una lager básica sería una buena elección. Se puede optar perfectamente por una Helles, una cerveza pálida, o una Export, una cerveza dorada pálida; ambas entre un 4,5 y un 5,5% de alcohol. En comparación con las Pilsners, las Helles son menos secas y con más cuerpo, mientras que las Export son semi-secas y menos amargas.

En la receta, deberíamos excluir maltas oscuras y el uso excesivo de maltas caramelizadas, pues todas ellas podrían esconder las notas más sutiles del lúpulo. En cuanto a levadura, también iría bien escoger alguna algo neutra o que, por ejemplo, potencie el carácter del lúpulo. Es el caso de la Danstar BRY-97, una levadura creada por Siebel Institute of Technology que ayuda a destacar los afrutados del lúpulo. Finalmente, también deberíamos seleccionar un lúpulo base para añadirlo al principio de la cocción. La finalidad sería darle a la cerveza el amargor justo (con un 20-25 de IBUs es suficiente), sin que ello influyera en demasía en el sabor. Podemos optar, pues, por lúpulos de amargor como el Perle o el German Northern Brewer.

 

Segundo paso: a partir de la misma receta, usar un lúpulo distinto por elaboración

La clave para conocer la personalidad de cada variedad de lúpulo está en usar sólo uno de estos tipos por elaboración. Es decir, tendríamos que añadir la misma variedad de lúpulo tanto para dar sabor como para dar aroma a nuestra cerveza. Asimismo, si queremos resaltar al máximo las características organolépticas de un lúpulo, incluso podemos coger éste y añadirlo al iniciar el hervido para dar amargor. Así podríamos identificar a la perfección su carácter.

Aunque sea un poco fatigoso, podríamos repetir este experimento con el Amarillo, el Citra, el Sterling y cualquier otra variedad de lúpulo que nos interese conocer en profundidad. De esta forma lograríamos adquirir un amplio bagaje y conocimiento entorno a cada tipo de lúpulo.  

Una forma de agilizar el proceso es practicar el Dry Hopping, un proceso que le da a la cerveza un aroma fresco y potente a lúpulo, así como también le aporta sabor (en menor cantidad que si se añaden los conos durante el hervido). El Dry Hopping se basa en añadir lúpulos a la cerveza en fermentación. Si disponemos de varias cubas o tanques, podríamos perfectamente realizar una elaboración de bastantes litros, y fermentarla en ellos. Así podríamos añadir cada tipo de lúpulo en una cuba distinta y, por lo tanto, aprender con una sola elaboración lo que cada uno puede aportar a una cerveza terminada.

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Fuentes:

morebeer.com

howtobrew.com

northernbrewer.com