Hubo vida antes de la cerveza

Hubo vida antes de la cerveza

Dicen que el hidromiel es la bebida alcohólica más antigua jamás conocida, incluso más que la cerveza. Esta teoría ha sido confirmada por varios estudiosos especializados, tales como el historiador y periodista francés Maguelonne Toussaint-Samat o el químico especializado en arqueología Patrick McGovern. Este norte-americano asegura que la presencia de restos de cera de abejas y de ácido glucónico descubiertos junto con restos de fermentación son evidencias lo bastante claras como para concluir el uso de la miel en bebidas fermentadas ancestrales.  

El hidromiel, pues, se elabora principalmente con agua y miel, que al fermentar (en la antigüedad de forma única y exclusivamente espontánea) se convierten en esta bebida. Su proceso de elaboración es mucho más sencillo que el de la cerveza, y el resultado es fantástico. Al ser artesanos y encantarnos elaborar productos de forma casera, hemos pensado que también os gustaría la idea de aprender a fabricar hidromiel. Aquí os dejamos los pasos a seguir, así como algunos truquillos a tener en cuenta durante su elaboración:

El hidromiel: paso a paso

  • Sumerge los potes de miel en agua caliente. Ello ayudará a que se acabe de disolver y, por lo tanto, sea mucho más fácil de añadir al fermentador.
  • Mientras la miel se calienta, puedes aprovechar para desinfectar los equipos y herramientas, tal y como lo harías si fueras a elaborar cerveza artesana.
  • Añade agua al fermentador. Añade entre 8 y 14 litros.
  • Añade la miel (aproximadamente 400gr por litro). Quita la miel del agua caliente, abre los potes y viértelos en el agua. Remueve la mezcla con una cuchara esterilizada.
  • Añade más agua al fermentador. Así conseguiremos unos 19-20 litros. Vuelve a removerlo todo hasta que el agua y la miel estén bien mezcladas.
  • Revisa la temperatura de la mezcla con un termómetro esterilizado. Para añadir la levadura, la temperatura debería ser de entre 18 y 24ºC. Déjalo enfriar sí la temperatura es más elevada.
  • Añade la levadura. Si usas levadura seca, es importante rehidratarla primero.
  • Tapa el fermentador y ponle el airlock a la tapa.
  • Airea la mezcla. El objetivo es proveer a la levadura del oxígeno suficiente. Para ello, puedes coger el cubo y sacudirlo un poco.
  • Deja que la mezcla fermente a entre 15 y 20ºC.
  • Controla la fermentación. Verás que en 24 horas aproximadamente el airlock burbujeando. Es el CO2. Que se pare el burbujeo no significa que la fermentación haya finalizado.
  • Transfiere la mezcla a un fermentador secundario. Después de entre 2 o tres semanas, el burbujeo tendría que haber terminado. Transfiere la mezcla a otro fermentador previamente esterilizado, y deja que el hidromiel envejezca durante un tiempo. Puedes dejarlo desde unas pocas semanas hasta 1 año. El envejecimiento tiene que tener lugar a una temperatura situada en el rango de temperatura de la levadura.
  • Embotella o embarrila el hidromiel. ¡A disfrutar!

 

Algunos trucos

- Elige ingredientes de calidad. De la misma forma que la cerveza artesana, el hidromiel será tan bueno como lo sean las materias primas con las que se ha creado. Por esa razón es importante que nos proveamos de una miel de algún productor de calidad y compremos también levadura fresca. El agua, además, debe de ser libre de malos sabores, pues el objetivo es lograr sabores y aromas interesantes y únicos.

- Probablemente algunas recetas os aconsejen calentar la mezcla entre agua y miel para evitar posibles contaminaciones. Sin embargo, ello puede provocar la pérdida de sabores y aromas originados por la miel. La simple higienización de los equipos y herramientas y la adición posterior de la levadura serían suficientes para combatir cualquier tipo de contaminante.

- Controla el pH. Lo recomendable es que se mantenga siempre entre 3.7 y 4.6. Sin embargo, hay algunas mieles con niveles altos de contenido ácido, hecho que podría provocar la caída del pH. Os aconsejamos que midáis el pH justo antes de adicionar la levadura y entre 7 y 9 días después de haberla añadido. Si cuando lo midáis por segunda vez, el pH es demasiado ácido, podéis añadir media cucharadita de carbonato de calcio y volver a medirlo. El pH tendría que alcanzar los 3.8. Si no lo ha hecho, añade un poquito más de carbonato.

- Fermentación a baja temperatura. Se recomienda fermentar el hidromiel a la temperatura mínima dentro del rango de tolerancia de la levadura en cuestión, pues de esta forma preservaréis los sabores y los aromas de la miel y de los otros ingredientes que hayáis podido adicionar.

- Endulza el hidromiel. En función de la cantidad de azúcares fermentables y del tipo de levadura, es probable que el hidromiel resultante sea un poco seco. En el caso de que nuestra intención fuera lograr uno más dulce, podemos endulzarlo. Sin embargo, hay que seguir los siguientes pasos para evitar que la levadura se coma los nuevos azúcares añadidos:

  • Añade media cucharadita de sorbato de potasio por cada 3,5-4 litros de hidromiel y remueve la mezcla para favorecer la fermentación. El conservante adicionado no te matará la levadura, pero evitará que consuma nuevos azúcares fermentables.
  • Después de 24 horas, añade azúcar (usualmente se añade más miel).
  • El dulzor, evidentemente, va a gustos. Te recomendamos añadir una cucharada de miel, mezclar el hidromiel y probarlo. Si crees que le falta dulzor, añádele una cucharadita más. 
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