La cerveza según Michael Jackson (i II)

La cerveza según Michael Jackson (i II)

Aquí tenéis la segunda parte del prólogo que el periodista Michael Jackson escribió para el libro "The new complete joy of homebrewing" de Charlie Papazian. 

Michael Jackson trabajando.

 (...) Lo que le ha pasado a la variedad es que se la han quedado los homebrewers. Los homebrewers pueden tener otras honorables motivaciones  -ahorrar dinero o disfrutar, por ejemplo-, pero la principal es sin duda la posibilidad de experimentar y producir su propia cerveza en todas las gloriosas variedades en las que está se puede manifestar.

La grandeza de este desafio es que pueden aprender a caminar antes que a correr. El homebrewer pude empezar con un kit de aprendizaje que es fácil de utilizar en el cual gran parte del trabajo ya está hecho e ir progresando paso a paso hasta que pueda tener montada una fábrica equivalente a la de Cháteau Latour en su garaje.

Es una comparación frívola però no baladí. En EEUU la prohibición le dio un castigo a la cerveza en más de un sentido. Su sombra se dejó sentir no tan solo en los tipos de cerveza y las cervecerías que desaparecieron sinó también en el arte del homebrewer conscienciado. La sensación de ser un hacker de la cerveza, un pirata cervecero que trabaja escondido en el patio trasero es divertida però no debería oscurecer una verdad como un templo y es que el homebrewer, en variedad e interés, sobrepasa facilmente a las grandes marcas comerciales. Un homebrewer puede producir una cerveza de mejor calidad que la industria.

¿Cómo puede ser? Por lo que hace al estilo, el homebrewer no tiene a ningún analista de mercado diciéndole que esa cerveza es demasiado fuerte o con demasiado cuerpo o que ha sido calificada con demasiado caracter por 9 de cada 10 encuestados. No, y tampoco tiene al lado a un ejecutivo de cuentas diciéndole que mejor que hacer una cerveza 100% malta le añada un 35% de maíz para abaratar los costes. 

En cuanto a la capacidad técnica, el homebrewer tiene sus limitaciones pero se pueden subsanar. Las cervecerías comerciales destinan parte de su energía a mejorar el producto, pero la mayor parte de los esfuerzos se destinan a conseguir consistencia y a ahorar dinero y energía. La consistencia importa si estás vendiendo una marca -un vaso de Bud hoy no debería saber muy diferente que ayer- pero eso es menos importante para un homebrewer. Efectivamente, parte de la diversión consiste en decidir que vas a fabricar esta vez para pasártelo tan bien o mejor que la última. Preocuparse por horrar en costes y eficiencia energética está bien si tienes que sacar beneficio de millones de barriles pero la elaboración de una receta extravagante en tu cocina no te va a traer la bancarrota de manera irreversible. 

Existe una diferencia entre esconderse en un agujero a elaborar mientras el camión del transporte espera a la puerta impaciente y usar el equipo y el conocimiento que hoy está al al alcance del homebrewer en libros como este.