Los sabores de la cerveza

Los sabores de la cerveza

Hoy finalizamos la trilogía de los atributos de la cerveza. Tal y como ya os contamos en anteriores artículos, para catar una cerveza primero hay que tener en cuenta algunos aspectos de la fase visual (transparencia, color o espuma), así como los aromas que se pueden detectar en una segunda fase olfativa. Pues bien, el último paso en la cata de una cerveza es la fase gustativa. En esta etapa podemos detectar sabores dulces, amargos, cítricos,  o incluso ácidos. Pero, ¿Cuáles son los sabores más habituales con los que nos vamos a topar? Vamos a verlo.

Sabores procedentes de la malta

En función del tipo de malteado al que se haya sometido el grano, los sabores que se obtendrán serán distintos. En general, los sabores presentes en la cerveza originados por la malta son los siguientes:

  • Sabores tostados o torrefactos, presentes tanto como sabor principal (Maltas como la Crisp Malting Roasted), o como de forma sutil (se consigue con maltas Pale Ale),
  • Toques especiados, que pueden recordar al centeno (con malta de centeno). 
  • Sabores a pan y a galleta, obtenidos con las conocidas maltas Biscuit o Victory (con un sabor que también recuerda a la nuez),
  • Sabor maltoso (dulce), conseguido con maltas como la Munich, la Viena o la Caramel 10 (con notas a miel),
  • Sabores acaramelados, obtenidos gracias a maltas como la Caramel Light, la Caramel 40 o la Caramel 60. También podemos encontrar un sabor a caramelo, entre dulce y amargo, en maltas como la Caramel 80 y la 120.
  • Sabores a nuez, como el que se consigue con la malta Special B (que también otorga a la cerveza unas notas tostadas y dulces)
  • Sabores a chocolate, logrados con maltas como Best Malz Black 1000 o la Crisp Malting Chocolate.  
  • Sabores a café, como sucede si se añaden maltas como la Roast Barley.
  • Sabores ahumados (que recuerdan al bacón ahumado), gracias a maltas como la Best Malz Smoked.

Sabores procedentes del lúpulo

Hay muchas variedades de lúpulo, las diferencias de las cuales residen principalmente de la zona de origen. Cada lúpulo, pues, nos otorgará unos sabores distintos a nuestra cerveza. Entre los más habituales, destacan los siguientes:

  • Sabores herbales, como los que se logran con lúpulos como el Tettnanger o el Saaz.
  • Sabores especiados, obtenidos con lúpulos como el Saaz, el Hallertauer Hersbrucker o el Chinook.
  • Florales, gracias al Perle o el Saaz.
  • Frutados, conseguidos gracias a lúpulos como el Calypso, el Fuggle o el Bramling Cross.
  • Frutados tropicales, obtenidos con lúpulos como El Dorado, el Simcoe o el Chinook.
  • Sabores cítricos, que se consiguen con lúpulos como el Palisade o el Hall. Saphir.
  • Sabores terrosos, logrados gracias al East Kent Golding F o el Saaz.


Sabores derivados de la fermentación o de productos añadidos

Una cerveza artesana a menudo puede presentar otros sabores, ya sea derivados de la fermentación o de productos añadidos. Así, podemos encontrar sabores a:

  • Frutas, si se le añade a la cerveza ingredientes como el mango, las cerezas o las frutas del bosque, o se usan levaduras como la Danstar Munich, que otorga un sabor a plátano y clavo.
  • Herbales y especiados, si se le añade al producto marialuisa, nuez moscada, romero o cilantro, entre otras especias.  
  • Alcohol, percibido por una sensación de quemazón en boca.
  • Diacetilo, que en exceso se considera una contaminación. Procedente de la fermentación, recuerda a la nuez, la manteca o el tofe.
  • Disolvente o barniz, generado durante la fermentación y considerado como una contaminación. 

Conoce más sabores derivados de contaminaciones en el artículo Las contaminaciones de la cerveza
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Fuentes: 
Guía de cata - Catast 
Manual de evaluación y degustación de la cerveza - Albert Barrachina
cervezasdeargentina.com.ar
howtobrew.com