Un año de cerveza artesana cántabra: Entrevista a Portus Blendium Beers

Un año de cerveza artesana cántabra: Entrevista a Portus Blendium Beers

¿Cómo se les ocurrió a un técnico especialista en artes gráficas, a un conductor de camión pluma y a un oficial de primera de la construcción dedicarse al sector de la cerveza artesana? En esta entrevista a Portus Blendium Beers podremos saber cómo estos emprendedores decidieron abrir una fábrica de cerveza. A través de Marcos R. Méndez, uno de los tres socios (junto con Eliezer Díaz y Luis Pérez), también conoceremos cómo ha trascendido su primer año de vida, lleno de dificultades pero también de éxitos: disponen de un abanico de 5 cervezas artesanas y una reputación local y regional que muchos otros productores desearían.  

(de izquierda a derecha) Marcos Méndez y Eliezer Díaz en un stand de un evento de cerveza artesana // Fotografía: Portus Blendium Beers


Cerveza Artesana: ¿Cómo tres amigos decidieron un día introducirse en el sector de la cerveza artesana?

Marcos Méndez: La historia es muy curiosa. Todo surgió una tarde de verano en la que estábamos en una barbacoa de unos amigos. A eso de las 16h, en pleno agosto y cuando más aprieta el calor, Eliezer estaba sentado en una valla con una cerveza San Miguel, y dijo “¡¡AGG!! ¡Qué asco! ¡Qué mal sabe la cerveza caliente! ¿Cómo se hará esto de la cerveza?”.

Yo le respondí rápidamente, comentándole que había intentado hacer un par o tres de veces cerveza en casa, pero solo una vez me había salido decente. Él me miró muy interesado, y acto seguido se puso a dar la tabarra con qué había que hacerlo. Tras contarle que yo no podía volver a hacerla en casa, ya que había puesto la cocina hecha un desastre y mi Sra. ya me había dicho que "no más experimentos", me dijo que lo haríamos en su casa. Le advertí que lo de la cocina hecha un cristo no era broma, pero ya se sabe, la ignorancia es muy atrevida y la ilusión mueve montañas.

 

C.A: ¿Al final elaborásteis cerveza?

M.M: ¡Claro! Primero llamé a un amigo de León, que me mandó una cajita de lúpulo fresco en flor. Luego fuimos a un almacén de piensos del vecino, a buscar un saco de cebada de dos carriles, así como a la panadería, a coger un poco de levadura congelada. También fuimos a un manantial cercano a buscar unas garrafas de agua pura. Con todo ello nos pusimos a elaborar, ¡incluso con la cebada en crudo y sin maltear! La molturamos con una batidora que andaba por casa y que aún conservamos, puesto que no sirve para nada más. Imaginaos, por eso digo eso de que la ignorancia es muy atrevida.

Finalmente nos pusimos manos a la obra. Como era de esperar, la primera elaboración fue un desastre; ¡Toda la cocina quedó pegajosa del mosto! ¿Cuál fue el problema? Muchos, la contaminación por el mal filtrado, el uso de una levadura de trigo para procesar cebada, y un largo etcétera de sucesos.


C.A: Bueno, que no decaiga el ánimo…  

M.M: ¡Por supuesto que no! Volvimos a la carga el siguiente fin de semana, pero decidimos modificar algunos parámetros. Nos pusimos a leer y nos informamos de lo que era la malta. Nos quedó enseguida claro que no era un ente, sino un proceso de tueste, y que se aplicaba a ciertos cereales como la cebada o el trigo.

Descubierto eso, decidimos maltear en casa unos kg. Leímos sobre distintos tuestes, y al final nos lo montamos con unas sábanas humedecidas para que la cebada germinase. Luego, con el sol, la secamos. Después la pusimos en bandejas en el horno de casa para así hacer distintas escalas de tueste. Sin embargo, hay que decir que la complicación es demasiada. Nuestra futura fue comprar grano ya malteado y así estandarizar las producciones.

De todas formas, mientras estábamos en ello ya le habíamos dicho al tercer socio, Luis, que los fines de semana andábamos liados tratando de hacer birra. Rápidamente dijo “¡Yo también quiero aprender, quiero hacerlo con vosotros!”. Y así empezó nuestra andadura en conjunto: un técnico especialista en artes gráficas, un conductor de camión pluma y un oficial de primera de la construcción, los tres en el paro y con muchas ganas de hacer algo que nos apasionaba.

Luis Pérez en la sala de elaboración // Foto: Portus Blendium Beers

C.A: ¿Fueron mejorando las elaboraciones caseras de tal bizarra unión?

M.M: Poco a poco. Leímos y aprendimos, viajamos e hicimos algunos cursos de fin de semana, cambiamos las levaduras y compramos las adecuadas, conseguimos una primera caldera que diera más de sí, construimos un serpentín para el enfriado del mosto, que usábamos con una comba de piscina (que, por cierto, funcionaba muy bien)… La cosa fue yendo a mejor, y empezamos a controlar el proceso, pero teníamos un barril de 25 litros, el cual no daba para mucho. Entonces decidimos abrir una cc entre los 3; todos los meses puntualmente poníamos 100€ para gastos de elaboración. De esta forma empezaron a llegar las buenas materias primas y las dos siguientes cazuelas de 100 litros, con las cuales podíamos hacer elaboraciones mucho mayores.


C.A: ¿Entonces fue cuando os planteasteis dar el gran salto?

M.M: Bueno, llegó un día en el que nos tomamos más birras de la cuenta, y se nos encendió la lucecita. Pensamos, “Y si lo hacemos en plan profesional para vivir de ello?”, y así fue como arrancó Portus Blendium Beers. Valoramos la viabilidad del proyecto, y creamos un plan de empresa, buscando apoyos en organismos oficiales como SODERCAN, que nos ayudó muchísimo.

A día de hoy, a la espera de cumplir un año desde la emisión de la primera factura, podemos decir que Portus Blendium han conquistado el mercado local. Se nos quiere y se valora nuestro producto. En poco tiempo ya tenemos cinco cervezas, diferenciadas entre sí, que nos han llevado a ser un referente en Cantabria en la elaboración de cerveza artesana.


C.A: ¿Ha sido complicado convertirse en este referente que nos comentáis?

M.M: Pasamos de no tener casi dinero para pagar las facturas, a poder amortizar la mitad de la deuda que la empresa tenía con los socios. También duplicamos la producción con la compra de nuevos fermentadores, así como adquirimos un vehículo de empresa y un sistema de etiquetado en bobina.


C.A: ¿Qué os gustaría que os deparara el futuro?

M.M: ¡Pues esperemos que otra ampliación! O incluso una mudanza a una gran nave, pero siempre siendo fieles a las enseñanzas recibidas de gente como Daniel Fermun, quién para nosotros es todo un referente en el sector y para el cuál no tengo más que palabras de gratitud y admiración profesional. Él fue quién nos enseñó a hacer bien las cosas, con todo lo poco que ya sabíamos.


C.A: A todo esto, ¿el nombre de Portus Blendium tiene una razón histórica, verdad?

M.M: El nombre de nuestra empresa es un tributo, y hace mención directa al lugar en el que estamos. La historia escrita cuenta que cuando los romanos conquistaron Cantabria, lo hicieron por mar, en cuatro puntos de Cantabria. Uno de los sitios donde desembarcaron fue Portus Blendium, o Puerto de la Blenda. Recibe este nombre porque en la zona se encontraron varios yacimientos de este mineral tan brillante. Los romanos lo extraían y se lo llevaban con barcos hacia Roma.  


¿Decíais que ya disponéis de por lo menos 5 cervezas? ¿Nos las describes?

M.M: Sí, y además todas ellas son naturales, sin CO2 añadido y sin pasteurizar. Nuestras dos primeras fueron la Brezo y la Blenda. Hablar de la Brezo son palabras mayores.. Es de estilo belga, con cuatro maltas y la mejor miel de nuestro país, la miel de brezo. También lleva 3 tipos distintos de lúpulos, así como flor de brezo, que le confiere un aroma especial y único. Tiene un 7,2% de volumen alcohólico. ¡Es una grandiosa Belgian Dubbel!

En cuanto a la Blenda, es una apuesta arriesgada para los amantes del trigo. Se trata de una Smoked Weissbier, es decir, una cerveza ahumada de trigo, de las pocas que se encuentran en Europa. Es ideal para acompañar a unos buenos platos de pasta, quesos o embutidos.

Y seguimos, luego llegó la Portus, nuestra rubia. Es una Blond Beach Ale, ligera y refrescante, con toques florales a limón y naranja y de fácil paso en garganta. Es toda una refrescante compañera de los días calurosos de playa.

A la rubia le sguió la Portus Imperial Stout, una cerveza con 7 maltas, copos de avena y cacao puro. El último ingrediente le confiere un aroma a torrefactos y café, y un delicado bouquet a cacao puro. Toda una joya, con 9,3% de grado alcohólico.

La última que llegó fue la C.P.A., la Cántabra Pale Ale, nuestro homenaje personal a nuestra tierra de vacas y prados verdes. En nariz apreciamos una correctísima APA con un marcado aroma a Columbus, y en paso de garganta encontramos un agradable sabor a Cascade. En general, es refrescante y aromática, ¡sobre todo gracias a sus tres maltas! La Maris Otter es la estrella.


C.A: ¿Algún lanzamiento cercano?

M.M: Próximamente daremos a conocer nuestra Kiwi Beer, elaborada con kiwis de la zona, y alguna más en la que ya estamos trabajando. Me olvidé comentarte la Black Pumpking Ale, una cerveza de temporada elaborada en edición limitada, de color negra, con un aroma torrefacto y a caramelo quemado. Tiene un amargo y dulce sabor a calabaza.


C.A: Como comentabais, en breves cumplís un año. ¿Cantabria en general y Suances en concreto valoran mucho más la cerveza artesana?

M.M: En lo que nosotros respecta, creemos que nuestra marca se ha convertido en un referente de calidad a nivel regional. Ya estamos siendo valorados en ciertos restaurantes de prestigio, y en lo que a Suances se refiere hemos copado ya el 95% de los establecimientos. La demanda es constante.


 C.A: ¿Qué piensas sobre las opiniones que hizo el presidente de Damm, Demetrio Carceller?

M.M: Dime de lo que presumes y te diré de qué careces… Vive fuera de la realidad, ha sido imputado por malversación de fondos. A lo mejor su forma de gestionar los fondos de su empresa sea pagando con comidas, viajes o fines de semana… Pero nosotros pasamos las inspecciones cada tres meses. Lo tenemos todo en regla y mantenemos un contacto directo con los inspectores, que nos informan de cómo tener las cosas para cumplirlas y estar en regla.


C.A: ¡Terminamos! ¿Cuándo volveremos a tener noticias de Portus Blendium?

M.M: Probablemente en marzo… Os contaremos novedades y os traeremos algunas nuevas cervezas, que ya hemos avanzado en la entrevista. Y para quién sepa escuchar, le diré que una de las partes más fundamentales de esta industria está en un tren de etiquetado, embotellado y enchapado. Una vez adquirido esto, se puede maximizar y optimizar la producción de una fábrica. 

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