¿Vale la pena la cerveza artesana?

¿Vale la pena la cerveza artesana?

De vez en cuando algunos clientes nos preguntan si realmente vale la pena involucrarse en el sector de la cerveza artesana a nivel profesional. La pregunta a menudo viene cargada de miedos y de recelos hacia una inversión cuantiosa y ambiciosa, pero para nada arriesgada siempre y cuando se hagan las cosas bien.

Nuestra respuesta a la cuestión planteada es, obviamente, un SÍ en mayúsculas y acompañado de signos de exclamación. La cerveza artesana no es una moda y ha vuelto para quedarse definitivamente. Lo demuestra claramente el movimiento que se está desarrollando a día de hoy en nuestro país. Se trata de un movimiento de recuperación de un producto perdido, desvirtuado por las grandes marcas. Decimos perdido porque, hace aproximadamente 100 años, las cerveceras más potentes absorbieron y cerraron casi todas las fábricas de cerveza locales. España era, pues, un país de arraigada tradición cervecera.

Fijándonos ahora específicamente en nuestra actividad, también nosotros podemos aportar pruebas creíbles de que la cerveza artesana aún tiene camino por recorrer. ¿Tendría sentido, de hecho, que el sector no tuviera futuro y nosotros hubiéramos creado ya más de 90 fábricas en toda la Península? Es más, ¿Tendría sentido nuestro trabajo?

Hay muchos otros datos que siguen avalando que el sector es viable. Por un lado, sólo hay que ver la cara de felicidad de muchos productores cerveceros que han confiado en nosotros y que ven como, en un tiempo récord, logran amortizar sus inversiones. Además, algunos de ellos van más allá y apuestan por ampliar su capacidad de producción, ya sea adquiriendo nuevos fermentadores o cambiando su Slowbeer de 250 litros por una Slowbeer 500L.

También podemos tomar como ejemplo los pedidos que día a día salen de nuestro almacén, o las llamadas periódicas que recibimos de emprendedores que están pensando de invertir en el sector, vista su buena marcha incluso en tiempos de crisis.

Sin embargo, tampoco necesitamos tan sólo fijarnos en datos internos. Tenemos muestras del desarrollo de este sector desde 0 (como en España, donde ha resurgido de nuevo después de su práctica desaparición hace un siglo). También se puede echar un vistazo al crecimiento espectacular del sector en otros países. Italia, por ejemplo, es un país de arraigada tradición vinícola y gastronómica, pero en los últimos 20 años también ha desarrollado una cultura cervecera importante. A día de hoy hay más de 900 microcervecerías y brewpubs activos, a pesar de que los impuestos sobre el alcohol son más elevados que en España. Asimismo, el consumo anual por cabeza es prácticamente la mitad que en nuestro país.  

Respondiendo otra vez al titular de este artículo, pues, la cerveza artesana sí vale la pena. Pero ello no significa que tengamos que olvidarnos de la calidad. De hecho, el gran reto de los elaboradores actuales es hacer un buen producto. Es entonces cuando no hay lugar a dudas sobre la viabilidad del sector. 

Instalación de cerveza artesana slowbeer del ICA

 Instalaciones SLOWBEER del Instituto de la Cerveza Artesana, en Barcelona


El pionerismo: el peor enemigo de la cerveza en España 

El problema de la implantación de la cerveza artesanal en nuestro país ha sido, y no lo vamos a negar, el pionerismo. Algunos fabricantes supuestamente artesanales han elaborado y distribuido productos deficientes, sólo aceptados por los consumidores en aras de la etiqueta “artesanal” o a la compra de proximidad.

Esta situación aún se da en el mercado, pero su pervivencia es un puro trámite. El crecimiento del sector conlleva a la concienciación de la población general y a un mayor conocimiento del producto. Por esa razón, prevemos que en los próximos años van a desaparecer muchos de los productores de cerveza actuales, por malas praxis, equipos insuficientes o inapropiados y el poco control de la red de distribución. No hay que olvidar que la cerveza artesana es un producto gourmet, que no puede venderse a precio de ganga y que, de adulterarse, se empezará a parecer al producto industrial del que nos queremos, precisamente, diferenciar.

La desaparición de muchos fabricantes artesanales actuales no implica el estancamiento del sector. Abren nuevas microcerveceras y brewpubs cada día y, de hecho, creemos que en unos años se podrían duplicar o triplicar los negocios especializados en cerveza artesanal. Cuando lleguemos a esa meta, posiblemente estaremos vislumbrando la madurez de la implantación cervecera artesana en España, aunque no se puede predecir al 100% el crecimiento de un sector. 

Sin embargo, sí que es aconsejable para los elaboradores actuales y para los nuevos que vendrán, que se comprometan con un producto de calidad, estable, único y diferenciado, valores que intentamos transmitir cada vez que instalamos una microcervecera. Sólo así se conquista al mercado local, y sólo así se triunfa en el sector.

 

Y tú, ¿piensas que la cerveza artesana vale la pena? ¿Es viable el sector? ¡Deja tu opinión!